Aquel camino que al principio se le antojaba espumoso iba cogiendo pesadez, le costaba caminar, y tuvo que saltar una valla. Los colores turquesa del día se tornaban grises y negros, entonces empezó a tener frío. El camino se hacía eterno, pero ella no se rendía.
Nunca se rendía, porque sabía que siempre había un rayo de sol para acortarlo. Esperaría.
Letras en el orden correcto
Hace 14 años

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