domingo, 7 de marzo de 2010

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La gente no se lo cree, pero cada persona tiene sus etapas, sus rachas. En la mujer, por ejemplo, son perfectamente visibiles al tratarse de un cambio hormonal (aparte de temas paralelos a la vida real). Cuando se trata de un mal día y ves que no hay salida hasta que vuelva a amanecer, son esos pequeños detalles los que te ponen de mal humor. Quizá en otro momento. Hay veces que necesito un abrazo y no, no quiero pedirlo.

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