sábado, 12 de diciembre de 2009

Y lo que tengo lo mantengo

Mi pecho sube y baja lentamente hasta que capto el estímulo, entonces todo empieza a girar. Se agita, respiro hasta hiperventilar, o simplemente se me olvida respirar. Son como engranajes que fabrican su propio aceite y no necesitan ayuda alguna para seguir avanzando. Es como esa rotura del pantalon que nunca quieres arreglar porque te identifica. Es el movimiento, el color y el brillo de los ojos. El sentirme viva.

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